
Universal Lunes 23 de julio de 2007
SAN DIEGO, Cal.— Elba Esther Gordillo acusa: Josefina Vázquez Mota es una ignorante en materia de educación, insensible, doctrinaria y ha politizado a la Secretaría de Educación Pública.
Lapida: Andrés Manuel López Obrador es mesiánico, radical y autoritario.
Lamenta: El gobierno de Felipe Calderón no es plural, es panista, y no responde a lo que el país necesita.
—¿Cuántos políticos piensan realmente en un proyecto de nación?
“Lamentablemente… —duda—, lamentablemente, no lo sé”.
¿Y Elba Esther Gordillo, la maestra todopoderosa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación? Actor político polémico, que ahora se identifica con el “chupamirto”, sistemáticamente criticado, se ha señalado al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, que ella preside, como monopolio, parte del corporativismo eterno mexicano, y a ella misma como un cacique del magisterio.
“He remado contracorriente”, responde sin contestar, marcando ligeramente una sonrisa. “Siempre contracorriente”.
Lucía vigorosa durante una entrevista a lo largo de una reciente tarde en la isla Coronado en San Diego, a veces contradictoria, otras con pensamiento inacabado, y luego demagoga, retadora.
“No me ha preguntado por qué estoy acá”, enfrenta al reportero, a quien nunca se le ocurrió esa interrogante. “Imagínese. Con todo eso que sacan en la prensa, que si yo me quedé con tanto dinero, que si yo hice esto, que si soy esto otro, que hice esto y que supuesta o verazmente hice unas llamadas telefónicas y las pone, poniendo en riesgo mi integridad física”.
La maestra se refiere principalmente a López Obrador, quien en la poscampaña electoral dio a conocer unas grabaciones con el gobernador de Coahuila como una prueba del fraude electoral.
—¿Está usted fuera de México por temor a su integridad física?
—No, no, no, no. Estoy comentando qué pasa. (Pero él) está poniendo en riesgo mi integridad física.
López Obrador utilizó el nombre de Elba Esther Gordillo para señalar que fue el factor que le dio la victoria a Felipe Calderón en la elección presidencial.
—¿Cuánto le debe electoralmente Felipe Calderón?
—A mí, nada.
—¿A los maestros?
—Mucho.
—Políticamente.
—Políticamente nos va a deber algo todos los días y estamos dispuestos a contribuir. No vamos a hacer movimientos que desestabilicen a la nación.
—¿Con cuántos votos contribuyeron?
—La verdad, no lo sé. Pero tuvimos un sistema de conteo muy puntual, y me di cuenta de cómo iba la tendencia. Muy relativa, pequeñita, pero nos dimos cuenta que iba ganando el licenciado Calderón. Y sí es cierto que agarré y le hablé a algunos y les dije: ‘Oiga, va así. No que me quieran hacer, no nos hagamos tontos’.
—¿Movilizaron el 2 de julio?
—Ya no se puede, y menos a esas horas.
—Me refiero a la operación política.
—Trabajamos duro porque iba en juego el registro de Nueva Alianza.
No duda que Calderón fue la mejor opción para la Presidencia, pero aún así, ve insuficiencias. “Me hubiera encantado un gobierno plural”, afirma.
—¿No es un gabinete plural?
—Es un gabinete panista.
—¿Y por qué tendría que formar un gabinete con otros partidos si ni siquiera hay un sistema político que se preste a la cohabitación?
—Porque es la necesidad que está exigiendo el país. El país necesita reconciliarse. Estamos en una disputa, soterrada, declarada, permanente.
En esto no ve parcelas. Y aunque no lo admite abiertamente, desliza la crítica a la postura ideológica de la secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota.
—¿Por qué trae a cachuchazos a la secretaria de Educación?
—No la traigo. Lo que yo diría es por qué no se entiende que en Educación vaya alguien que conozca el tema. La secretaria es una gente educada, preparada, decente. No tengo nada contra su persona…
—Pero dice que no sabe nada del tema.
—… No sabe nada del tema. Entonces, cuando alguien ignora el tema, hay ciertas dificultades en la comprensión de lo que se está tratando.
—Si es tan vital, pues hay un error de diseño en el gabinete del Presidente.
—Yo diría que hay una responsabilidad constitucional del señor Presidente para nombrar a su gabinete, y nosotros hemos sido respetuosos de ello.
—¿No vetó a Juan Carlos Romero Hicks?
—Yo diría que más que vetarlo, siempre tendremos una objeción.
Y se encarrera: “Si hacemos de la Secretaría de Educación Pública un espacio meramente político o partidista, le vamos a hacer mucho daño a la educación. Ante la búsqueda de la calidad educativa, se debe priorizar que en Educación deba estar un pedagogo, alguien que sepa.
“Yo creo que Romero Hicks, y la propia Josefina, sin ánimos de descalificar, son gente PAN-PAN, y tienen visiones que a lo mejor corresponden al ayer. Nosotros deseamos que la SEP se despolitice, y no queremos que desde la SEP se adoctrine”.
Hace algunos años, en una charla privada, la maestra Gordillo decía, en un balance de los secretarios de Educación priístas con los que había tratado, que eran genéticamente autoritarios.
—¿Han cambiado los panistas?
—Son burocráticos.
—¿Siguen siendo autoritarios?
—Más que autoritarios, burocráticos.
Miren nada más. ¿Qué le habrá hecho ahora FeCal, quien tanto ha beneficiado a la "maestra"? Qué raro que se exprese así de quien la convirtió en secretaria de educación y tanto le ha ayudado para traficar influencias y abusar de los mexicanos. Ya ni la "maestra" ve en el engaño de un gobierno tan cuestionado la solución a sus propios problemas.
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